Hace ya casi tres años, el 9 de abril del 2013, envié a la Junta Directiva de la Federación Central de Ajedrez las reflexiones que reproduzco, con su redacción original, más abajo. Algunas de las propuestas son ya una realidad. Alguna, aunque aprobada, todavía no está clara en la mente de los dirigentes y arbitros que podrían ponerla en práctica (los controles más cortos para los torneos exclusivamente de Elo Nacional).
Pretendía yo que el debate en el ajedrecismo nacional se promoviera. En parte creo que se ha logrado, pero por otra parte ha habido muchas dificultades. Muchas personas no tienen interés en lo que sucede ni en lo que podría proponerse y cambiarse. En todo caso, como al inicio de año es común que se formen propósitos para los próximos doce meses, quizá compartir estas reflexiones ayude un poco a que algo de aquí se incluya en esos propósitos. Quizá algo de este documento conserva valor actual. (2 de febrero del 2016).
9 de abril del 2013
Reflexiones
El reciente resultado sorpresivo de los Juegos Deportivos
Centroamericanos, con lo que tenga de estructural y lo que tenga de anecdótico,
ha provocado una serie de reacciones en el ambiente ajedrecístico
nacional. Esas reacciones fueron en su
mayoría arranques momentáneos emocionales y ya quedaron casi en el olvido. Otras, las menos, son las más importantes y
transcendentales: se trata de aprovechar la experiencia adquirida en el ciclo
que ha terminado para afinar lo que se está haciendo bien, corregir lo que se
está haciendo mal y provocar un cambio positivo que beneficie a la actividad
del ajedrez en Costa Rica y a quienes lo practicamos.
El ciclo, sin ánimo de aislarlo del contexto histórico,
podría decirse que terminó tal como empezó, con la diferencia de que al final
no se obtuvo un primer lugar. Lo que sucedió en los Juegos Deportivos
Centroamericanos no fue más que la repetición de lo sucedido en el Campeonato
Centroamericano por Equipos dos años antes. Sin embargo, quedó la impresión de
que siempre se podría salvar un mal resultado de un jugador con el desempeño
extraordinario de los demás. Quien esto
escribe ya había advertido en aquél momento que eso no se podía esperar
siempre, ya que no se puede esperar que dos jugadores de un equipo logren hacer
un ciento por ciento de los puntos para compensar que otros no lo logren, e
incluso tengan un rendimiento inferior al cincuenta por ciento.
Tal situación, que no se discutió a fondo en 2011, se
terminó de pasar por alto porque la Olimpíada de Estambul fue un gran éxito de
la Selección Absoluta. Además, el avance
de la Selección Nacional Femenina, notable en estos dos años, también provocó
un adormecimiento. Por más que logramos
tener un gran fogueo y mejores oportunidades para entrenar, en general,
ciertamente no fue suficiente por causas que son ajenas al ajedrez propiamente,
y también por causas propias del ajedrez.
Se plantea de manera artificial la necesidad de un cambio de
generación, poniendo un énfasis casi innecesario en la formación de jóvenes en
ascenso, pero con propuestas totalmente vacías de contenido, faltas de
esencia. Falta también la visión de
crear la superestructura fundamental de la Federación Centra de Ajedrez para
darle provecho a la vasta experiencia de jugadores que están dispuestos a pasar
a ser escritores, entrenadores, motivadores, dirigentes, árbitros.
En el final del ciclo se presentó el peligro de perder las
salas de ajedrez, oficina y salón de juego.
Tal parece que la exitosa operación presidencial para salvar los
territorios no se desea ver como anecdótica y no se ha planteado la necesidad
de crear actividades permanentes que generen recursos a la FCA, a quienes los
lleven a cabo y sobre todo representen una bandera permanente de presencia en
el Estadio Nacional.
Tampoco se ha llevado la discusión a propuestas concretas de
cómo integrar a los ajedrecistas capacitados de nuestro país en la
transformación de nuevas generaciones que puedan ser un relevo. No se vale que los procesos de Juegos
Nacionales y mucho menos Juegos Estudiantiles deban ser tomados como parte
fundamental de esta labor que es esencialmente federativa. Tampoco se vale esperar que acciones
típicamente mesiánicas y aisladas vengan a empañar el papel central de la
federación, a saber: posible traída de un entrenador extranjero, torneos
privados con aspiración a ser “los
federados”, o incluso, decisiones politizadas de junta directiva que pasan por
decisiones “técnicas”.
En el debate, debe existir diálogo. Ese diálogo es el que enriquece y fortalece
decisiones que se tomen tras el sano proceso de reflexión.
Por eso me atrevo a presentar algunas ideas como propuestas
con la idea de que en el transcurso del presente año se puedan integrar en la
matriz de un plan general de la federación.
Objetivos:
1)
Promover la armonización y utilización de los
recursos disponibles en el ámbito nacional del ajedrez para mejorar el
rendimiento de la dirigencia y de los atletas ajedrecistas.
2)
Promover una actitud más competitiva de todos
los jugadores activos especialmente los más jóvenes.
3)
Perfeccionar los reglamentos para promover la
movilidad de los jugadores en los parámetros de selección nacional.
4)
Ampliar la base competitiva.
5)
Promover la actividad de las asociaciones como
base de la comunidad del ajedrez federado.
6)
Integrar a la mayor cantidad de personas, no
tanto en comisiones o juntas directivas, como sí en el compromiso de trabajar
por el mejoramiento del ajedrez nacional.
Algunas de las propuestas, que expongo para su discusión y
posible implementación en un plan mayor definido por la Federación Central de
Ajedrez, tomando en cuenta que hay procesos en marcha ya naturalmente y otros
procesos deben ser promovidos aunque sea creando apenas un embrión para que
nazcan, serían las siguientes:
1.
Reformar el escalafón nacional Elo, para que se
parezca más al escalafón internacional, de manera que en algún momento pueda
ser considerada seriamente la posibilidad de hacerlo desaparecer, si fuera el
caso, o que sea funcional y positivo si debe permanecer. Concretamente, se propone
como primeros pasos bajar el piso del escalafón a 1400, crear la categoría
“Ajedrez Aficionado” de 1400 a 1600, y cambiar las constantes de categoría K de
la siguiente manera: 30 Ajedrez Aficionado, 25 tercera categoría, 20 segunda
categoría, 15 primera categoría hasta 2199 y 10 maestros nacionales (de manera vitalicia
estos últimos). En el plazo de dos o tres años se podrá ver el comportamiento
del escalafón para intentar ajustarlo más al escalafón internacional. Dos cosas que hay que vigilar, es que la
tendencia a crecer hacia arriba se vea limitada, y que las variaciones de los
jugadores consolidados presenten cierta estabilidad. Además, las variaciones de
los jugadores principiantes y de menor nivel deben ser más dinámicas, pero la K
no debe ser mayor a 32 en ningún caso.
2.
Darle seguimiento a un plan maestro para
asegurarse de que todos los jugadores con Fide ID obtengan de seguro un rating
en ajedrez clásico y si es posible también en rápido y en blitz. En este momento se está presentando el fenómeno
de que algunos jugadores tienen actividad exclusiva en blitz.
3.
Meditar acerca de la importancia y necesidad
real del título de Maestro Nacional, puesto que si se asume que es un título de
mérito debemos optar por subir el rating para obtenerlo o bajar el piso del
rating nacional para conservar su valor (ver punto uno).
4.
Mantener los torneos clasificatorios de
categoría en las asociaciones y grupos organizados, con un compromiso general
de la comunidad ajedrecística nacional de llevar a cabo un número significativo
de tales torneos. Según el punto uno, habría una categoría más, y según el
punto once se realizarían con mayor facilidad estos torneos por requerir
controles de tiempo más cortos. Hay que
recordar que los torneos clasificatorios tienen una importancia per se, y no
únicamente por la realización o no de una final.
5.
Adelantar el calendario nacional de torneos, de
tal manera que todos los campeonatos nacionales terminen con su gran final a
más tardar en noviembre.
6.
Integrar a los Maestros Internacionales y otros
ajedrecistas cercanos a las actividades de entrenamiento a procesos
permanentes, remunerados y no remunerados, en las salas de ajedrez del Estadio
Nacional. Cursos, charlas, conferencias,
actividades con periodistas, reuniones con dirigentes de otras organizaciones
como el MEP e ICODER, etc. Las actividades pueden ser con selecciones
nacionales o dirigidas al público en general. Lo importante es generar
actividad, colmar horarios, y generar recursos. Este servidor se ofrece como
uno de los posibles ajedrecistas que impartan cursos al público y/o hacerse
cargo de una selección nacional de categorías menores por ejemplo sub12 o
sub14, con sede en el Estadio Nacional.
7.
Promover la creación de literatura propia del
ajedrez nacional.
8.
Reformar los reglamentos de selecciones
nacionales para obligar a los jugadores a ser más activos y competitivos. Mi
propuesta es exigir un mínimo de cuarenta partidas en el período de un año para
ser elegible a la selección nacional.
Además, que el número de sembrados en la selección y clasificados al
campeonato nacional siguiente por puesto en el campeonato nacional respectivo,
se limite a los dos primeros lugares. Para los otros tres puestos de selección
se aplicarán los parámetros establecidos.
9.
Crear una meta nacional, por ejemplo, volver a
obtener el primer lugar de juegos centroamericanos para el año 2017. Tal meta
no define quiénes van a participar en ese torneo por ser muy lejano y permite
muchas acciones favorables para muchos ajedrecistas en el transcurso del
tiempo.
10.
Convencer a asociaciones, grupos organizados y
ajedrecistas de la necesidad de mayor número de torneos y participación.
11.
Afinar los tiempos requeridos para la
realización de torneos con rating nacional, para promover ventajas a los
organizadores y participantes de tal manera que se incentive la realización de
mayor número de torneos.
12.
Crear una ideología de las ventajas de practicar
el ajedrez, buscando convenios para becas, patrocinios etc. Tal idea la puede
exponer mejor el MI Bernal González.
13.
Incursionar en el ajedrez como actividad para
personas adultas y para personas adultas mayores, creando una estructura
didáctica y competitiva acorde.
14.
Promover junto con Gobierno Digital, Ministerio
de Educación, ICE, Presidencia de la República, Fundación Omar Dengo, etc. La
organización de los Juegos Deportivos Estudiantiles de Ajedrez vía Internet.
Puede ser sustituyendo el actual proceso lleno de desorden y poses
personalistas, hasta desplantes contra la federación, por uno muy ordenado,
perfectamente arbitrado y con un gran potencial de generar prestigio para la
federación.
15.
Crear una comisión promotora de participación
internacional, con la aclaración de la limitación de recursos. Esta comisión podría tratar de coordinar con
los ajedrecistas, padres de familia y posibles patrocinadores de manera
realista pero no pesimista. La idea es sobre todo infundir en los posibles
representantes nacionales la noción de que con tiempo y organización, todo es
posible. Porque la limitación no es la falta de presupuesto, sino la indecisión
de los propios ajedrecistas.
16.
Establecer una estructura real de entrenadores
nacionales, en relación directa con las selecciones nacionales de todas las
categorías. Aún con falta de entrenador, se debe exigir cierta actividad de
entrenamiento coordinado de todos los seleccionados nacionales. Incluso de la Selección Nacional Mayor y
aunque sea una vez cada quince días al principio.
17.
Establecer una guía nacional básica de qué se
debe pretender y qué no con los procesos de juegos nacionales y juegos
estudiantiles. Esto puede incluir
niveles de juego y niveles de conocimientos teóricos por edad, pero no se
limita a esto.
18.
Crear una página de internet realmente
representativa del ajedrez nacional, una buena carta de presentación ante
terceros, con el compromiso de los colaboradores de constancia y calidad de los
trabajos más que de cantidad de escritos. La base a seguir sería como la que
tiene chesscafe.com y un poco la informativa tipo chessbase.com. Esto no significa la desaparición de otros esfuerzos
privados de gran valor que hay en la actualidad.
Estoy seguro de que se me han quedado en el tintero algunas
propuestas, y que además las presentadas no tienen una forma final. Sin embargo, creo que lo conveniente es que
exista un pequeño pero amplio grupo de personas que aporten argumentos y
propuestas para afinar nuestra marcha.
Además, espero que esta discusión no se lleve mucho tiempo para ir
llevando a la realidad acciones positivas.
En este grupo de personas que podrían aportar mucho se encuentran los
miembros de las Selecciones Nacionales, los miembros de Junta Directiva y
algunos ajedrecistas retirados o activos que tienen indiscutible prestigio,
como Jaime Vaglio, Alexis Vargas, Eugenio Chinchilla, William Charpentier y por
supuesto otros a quienes pido perdón pero no quiero hacer una lista exhaustiva.
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