FINALIZÓ LA LABOR DE LA COMISIÓN DE ANÁLISIS

A Modo de Dictamen de Minoría
Alexis Murillo Tsijli
Maestro Internacional de Ajedrez


Según el mandato de la reunión de ajedrecistas, entre ellos varios asambleístas, jugadores destacados, aficionados y líderes, la Comisión de Análisis de la Problemática del Ajedrez Nacional y Propuestas de Solución se reunió varias veces pero las últimas dos reuniones convocadas no contaron con el Quórum necesario y por ello no puede presentar un documento unánime o un dictamen de mayoría.
En vista de esa circunstancia y debido a otros cambios en las condiciones políticas que afectaron el accionar de la Comisión, me permito presentar un dictamen de minoría, suscrito únicamente por este servidor.
Es posible que los demás miembros de esta comisión aprueben total o parcialmente este dictamen y dejo en manos de ellos dar a conocer sus propias posturas al respecto.

Capítulo Primero
El Mandato de la Comisión

El primer punto que se discutió en la primera reunión fue acerca del esencial tema sobre cuál era el mandato a la Comisión. O sea, ¿Qué se le comisionó a un grupo de ajedrecistas? El punto de discordia fue sobre definir cuál es la problemática que había que analizar. En ese sentido, en la primera reunión de la comisión el señor Dizán Alvarado expuso que lo principal era establecer la necesidad de la renuncia de los miembros de la actual Junta Directiva de la Federación Central de Ajedrez. Royner Solano expuso que había que aprender de la organización de otros deportes y reseñó la manera en que se organiza el fútbol en nuestro país.
David Rodríguez por su parte insistió que el problema del ajedrez es la inminente votación en el Consejo Nacional de Deportes acerca de las posibles sanciones a las que se expone la FCA o los miembros de su Junta Directiva en el proceso iniciado por las asociaciones afines al grupo Renovación. En esa línea insistió en la necesidad de evitar por todos los medios posibles que esas posibles sanciones no se aprueben en el seno del CND. Si para ello era necesario hacer un cambio en la Junta Directiva, él estaba en la disposición de que eso se negociara siempre y cuando se le ofrecieran garantías de que los denunciantes ante el ICODER realizaran todos los esfuerzos posibles para obtener una votación favorable o bien que retiraran la denuncia.
En el caso de Alexis Murillo Tsijli, la tesis que sostuvo en un inicio fue que la problemática del ajedrez nacional es más estructural y más añeja (lleva años sin ser atendida). En su exposición afirmó que esa problemática se manifiesta en todas las categorías, asociaciones, federación, etc. La actual “guerra”, término que acuñaron en la reunión tanto David Rodríguez como Dizán Alvarado, es un simple reflejo de esa crisis que no se ha atendido en los últimos diez o veinte años.
En la votación sobre el establecimiento de una agenda, estas posturas se expusieron y aunque Murillo insistió en que el mandato a la Comisión no era negociar una nueva Junta Directiva, los demás miembros presentes votaron por resumir toda la problemática y su solución a la negociación de una Directiva aceptada por los dos bandos.
Aunque Diego Redondo llegó tarde por motivos laborales a esta reunión, él no veía bien que la Comisión desviara su atención a este punto cuando el mandato era otro. A pesar de una acalorada discusión, no se llegó a nada concreto. Lo único que se pudo avanzar fue en una exhortación para que también se conversara con otros líderes del ajedrez nacional que podrían tener peso en la definición de votos en una eventual Asamblea General.
La segunda reunión de la Comisión contó con la presencia de Dizán Alvarado, David Rodríguez, Diego Redondo y Alexis Murillo. Esa reunión fue muy fluida porque se retomó realmente la discusión sobre asuntos más generales del ajedrez nacional. Aquí es donde realmente se logró hablar de puntos medulares que trascienden el antagonismo entre grupos, personas o asociaciones.

Capítulo Segundo
Sobre los Temas Analizados en el Seno de la Comisión

Murillo insistió en la necesidad de que las Asociaciones asuman su verdadero rol tanto en la definición de políticas de la Federación así como en la organización de torneos. De la misma manera, se debe volver a promover que se cumpla el mandato de ley de que las Asociaciones sean el vínculo entre los ajedrecistas “personas físicas” y la FCA.
Se tocó el tema acerca de la proliferación de asociaciones y se intentó evitar referirse a algunas de ellas como “Asociaciones Fantasmas”, más se señaló la necesidad de que estas demuestren su vitalidad con determinadas conductas, sean estas reglamentadas oficialmente o por medio de normas morales.
También se habló acerca de la necesidad de crear comisiones para descargar de trabajo a la Junta Directiva de la Federación. En ese sentido se intentó definir cuáles son las comisiones esenciales para ser propuestas a la Asamblea o a la Junta Directiva según corresponda. De la misma manera se habló de la necesidad de establecer una relación contractual y remunerada con un comisionado de Elo y con un comisionado de Archivo y Estadísticas. Se mencionó la posibilidad de que ambas comisiones recaigan en la misma persona.
Las comisiones no se lograron definir con claridad, pero se habló al menos que las más importantes serían las siguientes: Arbitraje (capacitación, reconocimiento y categorización de árbitros, así como vigilar el cumplimiento de los reglamentos respectivos), Competición (definir e impulsar el calendario de torneos, así como conducir los Campeonatos Nacionales de Categorías aunque no se acordó si recomendar que también tuviese en sus manos la Final del Campeonato Nacional Absoluto), Técnica (capacitación, reconocimiento y categorización de entrenadores, así como vigilar su desempeño), Campeonato Nacional por Equipos (con la posibilidad de que sea absorbida por Competición).
Además, se habló de recordar a las Asociaciones Federadas sobre su derecho y deber de realizar torneos y reportarlos debidamente. Tales eventos deben contar con árbitros reconocidos y deben ser remunerados adecuadamente. Se mencionó que el aval de realizar torneos no debe recaer en la Junta Directiva de la Federación, sino que por medio de sus comisiones se supervisa su normal curso. Desde la comisión de Competición se deben establecer calendarios sobre determinados eventos de representación nacional, como los campeonatos de Categorías Menores, Tercera Categoría, Segunda Categoría, Femenino, etc. El deber de las asociaciones es al menos cumplir con la organización de sus respectivos clasificatorios de Tercera y Segunda Categorías. Se mencionó que las asociaciones que son activas en la organización de torneos, (entre otras cosas), demuestran su existencia y vitalidad, aparte de ser simples cascarones jurídicos cuya finalidad sería únicamente contar con un voto en la Asamblea.

Otro punto importante que se discutió fue sobre las características del presupuesto de la Federación. En primer lugar se habló sobre su insuficiencia por estar la FCA condicionada en un gran porcentaje a realizar sus actividades financiándolas con los fondos provenientes del ICODER. En ese sentido se propuso que se deben buscar mecanismos adecuados para financiar a la Federación, y se recordó que las vías normales son: cuotas de afiliación y cuotas anuales de las asociaciones, patrocinios, entradas por la organización de eventos. Por supuesto que los estatutos mencionan otras vías pero no nos detuvimos a discutir sobre ellas.
Se mencionó que existen ciertos torneos que son muy importantes para la FCA por las entradas que generan, en especial el Campeonato Nacional por Equipos. Diego Redondo mencionó el dato que para cumplir con el pago a la FIDE (Federación Internacional de Ajedrez), el “por equipos” es esencial y suficiente.
Sobre el contenido y el monto del presupuesto se mencionaron igualmente varios puntos importantes. El primero es que el ICODER debe conocer que las necesidades presupuestarias son mucho mayores que las que reconoce con importante pero insuficiente aporte. Aunque se reconoce que también el ICODER tiene sus limitaciones presupuestarias para aumentar el apoyo financiero a la FCA, de la misma manera se debe reconocer que existe la posibilidad de que el ICODER pueda en algún momento aumentar su aporte si contara con mayor información acerca de las necesidades reales del ajedrez nacional. Se mencionaron varios ejemplos, como la necesidad de contar con procesos permanentes de entrenamiento de las Selecciones Nacionales entre otros. El desglose del presupuesto deseable es un reflejo de un plan y una voluntad política de la FCA que va estructurando la organización que queremos para el ajedrez.
El segundo punto importante es que el presupuesto debe ser muy detallado y muy claro, a la vez que debe establecer las prioridades que definen en cuáles actividades se utilizan los fondos públicos. Las demás necesidades deben ser cubiertas y es deber de la Junta Directiva buscar los fondos necesarios para su cumplimiento y llevar las cuentas tan claras como las del manejo de fondos públicos.
El tercer punto es que en los informes anuales queden bien diferenciados los presupuestos ordinarios de los extraordinarios, así como los que son especiales como el de Juegos Deportivos Nacionales y Juegos Deportivos Estudiantiles.
Inmediatamente se pasó a discutir otro tema que, aunque no es nuevo, tiene gran actualidad: Los Reglamentos y los Estatutos.
En el caso de los reglamentos, se habló nada más de la necesidad de redactarlos y aprobarlos con premura, pero que no corresponde a esta Comisión realizar esta labor.
Sobre los Estatutos, David Rodríguez propuso que esta Comisión dictamine el proyecto de modificación, y que se recomiende un plazo a la Asamblea para su trámite de aprobación o no.
Se aprobó que se utilizarían todos los medios posibles, incluyendo el blog de la FCA, para publicar la propuesta de estatutos y abrir una discusión pública sobre ellos. (En este punto, se cumplió con la publicación de los documentos en el grupo de discusión ¡Ajedrez del Bueno!).
Ciertamente, quedaron muchos detalles por discutir y se encomendó llevar algunas propuestas a Alexis Murillo a las siguientes sesiones.
A la tercera reunión no asistieron Diego Redondo, Royner Solano y Alexis Murillo. Recordemos que las dos primeras reuniones no contaron con la presencia de Rodolfo Arias. No se llevó a cabo por falta de quórum.
La cuarta reunión tampoco se llevó a cabo porque únicamente asistieron Dizán Alvarado y Alexis Murillo.



Capítulo Tercero
Comentarios Finales

Es difícil establecer la utilidad o no del trabajo de esta comisión. Hay que establecer las limitaciones que hemos tenido que enfrentar. En primer lugar las dos primeras reuniones no contaron con la presencia de todos sus miembros, y las dos últimas ni siquiera contaron con el quórum necesario. En segundo lugar, únicamente en la segunda reunión se pudo llevar a cabo una discusión de fondo, puesto que la primera se desvió a labores que no le correspondían. En tercer lugar, al no vislumbrarse una voluntad de la mayoría de los miembros para aceptar mi propuesta de realizar una última reunión, es muy difícil establecer a ciencia cierta si se puede dar a conocer un informe que pudiésemos llamar oficial y que fuera aprobado por todos. En cuarto lugar, no podemos ignorar que la votación por parte del Consejo Nacional de Deportes sobre el informe del Auditor del ICODER ha actuado como una espada de Damocles y ha eclipsado el fondo de la problemática principal, desviando así la atención a problemas coyunturales. En quinto lugar, los miembros de la Junta Directiva de la FCA presentes en la Comisión siempre tuvieron muy claro que toda decisión real pasa por la Asamblea, donde siguen contando con una amplia mayoría.
Durante este último mes se han dado las más intensas negociaciones y lo que ha quedado claro es que ninguno de los dos grupos en pugna es monolítico. Pero el grupo más fragmentado es el que está en el poder, ya que en las negociaciones han mantenido varias posturas diferentes y ninguno de los negociadores ha podido cumplir con el papel de ser “el hombre clave”. Así, cuando se llegó a ciertos acuerdos, al día siguiente se rompían. Menciono esta circunstancia porque al menos durante el período de vigencia de la Comisión se logró canalizar con cierta intensidad la comunicación entre los grupos en disputa. Claro está que esto sigue desnudando la realidad de que pocas personas en cada grupo tienen cierto poder de decisión y que muchas Asociaciones responden a lo que dicten unos pocos caudillos. Sin embargo, tales negociaciones estaban condenadas al fracaso, porque los miembros de la Junta Directiva querían ganar tiempo para alimentar sus esperanzas de una votación favorable en el Consejo Nacional de Deportes. Así, en definitiva, ignorando lo que pudiese surgir del seno de la Comisión, la Junta Directiva de la FCA simplemente convoca a Asamblea para elección de puestos vacantes, pretendiendo así acabar con la labor de la Comisión y además aplastar de último momento al grupo Renovación.
En vista de estos hechos, queda poco espacio para poder seguir profundizando en los temas de fondo, que los demás miembros de esta Comisión pretendieron opacar argumentando que eran demasiado amplios y que no tendríamos tiempo para analizarlos. Por eso es muy difícil referirme a muchas de las ideas que compartieron conmigo por medio de mensajes, algunos publicados ya en el blog ¡Ajedrez del Bueno!, y otras que me compartieron verbalmente.
¿Tiene entonces algún sentido insistir en las ideas de Karla Ramírez? Ideas que por demás fueron presentadas como una miniatura: pocas palabras y mucho sentido. El ajedrez femenino ha estado gritando desde hace varios años exigiendo que se le dé su verdadero espacio, el apoyo necesario, que sea tratado con igualdad. Pero se sigue argumentando que las mujeres no juegan tan bien como los hombres para perpetuar la discriminación a la que se les somete. No hay igualdad en la organización de torneos, en premios, en viáticos, en ayuda para la compra de tiquetes aéreos. Y el tema también es tabú, porque una o dos personas ya definieron cómo es el trato.
¿Tiene sentido que mencione las preocupaciones legítimas de los padres de ajedrecistas prometedores? Si lo creo, porque aunque muchos de sus argumentos son falaces, (“todo el apoyo es para una élite”, “deberían apoyar solo a los ajedrecistas del futuro” y otros por el estilo), no deja de ser cierto que a nuestros representantes de categorías menores se les da apoyo a cuenta gotas, igual que a la Selección Mayor. La respuesta típica de los miembros de Junta Directiva es que no hay recursos, pero ¿de verdad los buscan? ¿no fue para eso que entraron a los puestos directivos? ¿no es humillante ofrecer cien o doscientos dólares como si esto fuera una ayuda real? Es importante, como se mencionó antes, establecer las necesidades de presupuesto, y uno de los muchos rubros es el de costos de viaje a torneos de representación. Lo que sucede en categorías menores sucede igual en las categorías mayores.
¿Tiene sentido que se vuelva a hablar del auto aislamiento de la Junta Directiva? No oyen, no hablan y cuando dan a conocer sus decisiones es casi siempre a último minuto y con posturas unilaterales. Véase la convocatoria para la Asamblea del próximo 12 de agosto.
¿Es menester seguir insistiendo en que los torneos deben ofrecer mejores condiciones? En el lado del grupo Renovación se jactan de que son los mejores organizando torneos. Pero incluso ellos están todavía lejos de ofrecer todas las condiciones deseables.
¿Vale la pena seguir dando voces sobre la necesidad de mejores árbitros y mejores condiciones para los árbitros?
Se sabe que se necesita darle contenido económico a los nombramientos de los entrenadores de Selecciones Menores, Selección Femenina, Selección Mayor. Y se había sacado hace pocos meses a concurso estos nombramientos, sobre lo cual no nos hemos enterado de sus resultados oficiales. No se logró discutir con suficiencia este tema. Y si insistimos en este punto, nos daremos cuenta que es uno de los proyectos con los cuales se lograría dar atención a los intereses legítimos de muchos al mismo tiempo, atendiendo verdaderas necesidades del ajedrez nacional.
Lástima que quedó sin discutir también el problema del Elo, el rapto del que es víctima la FCA por el proceso de Juegos Nacionales, el abandono total de los Juegos Estudiantiles, la inoperancia desde adentro de las Asociaciones, el divorcio con los Comités de Deportes, la falta de local, la falta de una secretaria tiempo completo…
Sobre los cambios propuestos de Estatutos, ya presenté mis impresiones en el grupo de discusión ¡Ajedrez del Bueno!
¿Qué más falta? ¿Recomendar a la Asamblea que mantenga a la actual Junta Directiva? ¿Recomendar que la destituya? ¿Recomendar a los directivos que permanezcan o que renuncien? ¿Recomendar que abran un verdadero espacio de participación a Renovación? ¿Recomendar que asuman los “abstencionistas”?
En definitiva, las decisiones que se tomen no deberían estar condicionadas por el simple voto del Consejo Nacional de Deportes. De todas maneras ya hay un elemento insalvable que es el Informe de Auditoría del ICODER.
Creo que se desperdició otra vez la oportunidad de promover un proyecto integral para el ajedrez nacional. El epitafio fue la convocatoria a la Asamblea del 12 de agosto sin contar con un dictamen de mayoría de esta comisión y sin un acuerdo previo entre los dos grupos en pugna. Espero estar equivocado.
No deja de tener sentido la propuesta de Carlos Alfaro, de convertir a la Federación en una Asociación, donde todos voten en democracia directa y no en segundo grado. Yo no estoy de acuerdo con tal propuesta, pero definitivamente llama a la reflexión.
Reflexionemos y actuemos, pero ante todo, pongámonos serios.

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